Había una vez una princesa llamada Mina que vivía en un lejano castillo, muy lejos de la cuidad. Mina tenía una bolsita mágica, sí mágica en el cual estaban todos sus sentimientos y mientras más inflada estuviese esta bolsita mágica era porque más guardaba lo que sentía y escondía cosas, y si esta bolsita estaba desinflada y vacía era evidencia de que Mina estaba feliz y no escondía nada.Esta princesa era hija única y heredera de la corona. Los padres de Mina querían elegir el príncipe con quien se casaría Mina, esta decisión dejó muy triste y con el corazón destrozado a la pobre princesa. Hasta entonces la bolsita estaba vacía.
Pasó algún tiempo y se acercaba el día de la boda de Mina y este desconocido príncipe. Mina seguía triste pero no lo demostraba para no herir a sus padres. Pero qué callaba Mina?, nadie sabía su respuesta porque tampoco nadie se había fijado en la bolsita mágica que siempre usaba Mina, ésta estaba enorme era del porte de un oso. Claramente Mina ocultaba algo y nadie sospechaba eso. La princesa aún con su corazón roto se casó con este príncipe desconocido que eligieron sus padres, y su bolsita crecía y crecía cada vez más.
Lamentablemente pasaron muchos años y Mina ya estaba vieja, estaba sola con su enorme bolsita mágica. Hasta que un día una pequeña niña le pregunta a Mina por qué su bolsita era tan grande?. Mina con una notable sonrisa en su cara arrugada le contó a la pequeña como su bolsita se había echo tan grande, que nadie nunca le había preguntado que significado tenía la bolsita en su vida. Mina le contaba a la pequeña que cuando ella era joven sus padres la obligaron a casarse con un príncipe que no conocía y que no amaba, eso le había destrozado el corazón porqué Mina amaba locamente a otro chico, pero ella jamás pudo decir que estaba enamorada de otra persona, que no contó nada por miedo a la reacción de sus padres, guardó su amor por este chico porqué no quería herir a las personas; pero la persona que salió más herida y dañada fue ella misma por callar, el silencio de su amor hizo que su bolsita fuese tan grande. La pequeña niña sorprendida con las palabras de Mina le confesó que ella también tenía una bolsita mágica y no entendía cual era la función de ésta y le agradeció a Mina por haberle contado su historia sobre la bolsita.
Fue así como la bolsita mágica de Mina se comenzó a encoger y llegó a ser del porte de la palma de una mano, sin duda Mina estaba feliz; lentamente cerró sus ojos para entrar al sueño eterno y vivir la vida que jamás pudo vivir.




